Acerca de Brotela
Conoce a la autora detrás de este cuaderno en la página de la autora.
Esto empezó con una albahaca muerta.
Primavera de 2020. Barcelona paralizada, mi piso en el Eixample con cuatro metros cuadrados de terraza orientada al norte, y yo sin ningún antecedente de haber cultivado nada. Compré una albahaca en el Mercadona, la puse en el único rincón donde llegaba sol al mediodía, y en tres semanas estaba tiesa. Compré otra. Empecé a entender que el problema era el substrato, no la albahaca. Eso me pareció razón suficiente para seguir.
Desde entonces: una lechuga romana que boltó en la primera ola de calor de julio antes de que pudiera comer una hoja. Un kit de hidroponía que pedí en una oferta de viernes negro y que lleva dos años siendo básicamente una maceta con tubo. Una kokedama que me regaló mi novio en 2022 y que ya he enraizado tres veces porque ninguna mezcla me convence del todo. Hay también un gato de la vecina de enfrente que ha tirado dos regaderas y un semillero y al que le tengo cariño de todas formas.
Este cuaderno no es un tutorial. No comparo cursos ni hago guías de compra. Es más el audio de WhatsApp del sábado a medianoche donde le cuento a una amiga que el tomate finalmente se puso rojo, o que el espinaco amaneció con algo encima que no supe identificar aunque busqué el nombre media hora.
Cuatro metros cuadrados, tercera planta, orientación norte. Las plantas llevan la voz cantante. Yo llevo la libreta.
Pequeña aclaración: en este cuaderno hay enlaces de afiliado. Si acabas comprando algo a través de ellos, recibo una comisión pequeña sin coste extra para ti. Eso paga el substrato, las semillas que no germinan y los sábados que dedico a escribir estas notas desde la terraza. Cuando un enlace no es de afiliado, lo indico al pie.