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Cómo cultivar hierbas aromáticas para cocinar en casa en macetas pequeñas

Macetas pequeñas con hierbas aromáticas para cocinar en un balcón de Barcelona

Tengo las manos llenas de sustrato hasta la muñeca y un esqueje de albahaca en la palma que todavía huele a la cocina de Pati, la amiga que me la hizo probar por primera vez hace años. Lo separo en dos macetas de barro distintas porque ya aprendí, a fuerza de macetas fallidas en mi terraza del Eixample, que meter varias hierbas aromáticas juntas en el mismo tiesto casi nunca sale bien. La primera decisión importante con cualquier hierba aromática nueva no es dónde colocarla en el huerto urbano de balcón, sino en qué maceta pequeña. El tamaño y la compañía deciden más que el sol.

El tamaño correcto de maceta varía según cada hierba aromática

El error más común, especialmente entre quien empieza con esto en Barcelona, es pensar que todas las aromáticas caben en el mismo tiesto de 12 o 15 centímetros. Ese diámetro le sirve de sobra al tomillo, que tiene raíces cortas y fibrosas, y también al orégano, que no pide mucho fondo. La albahaca, en cambio, necesita algo más de profundidad porque su raíz principal baja recta antes de ramificarse, y si la aprietas en un recipiente demasiado plano se queda raquítica a las pocas semanas. El perejil está a medio camino: no hace falta una maceta enorme, pero sí un poco más de tierra de la que cabría en un vaso de yogur reciclado.

Maceta de barro pequeña de 15 cm con albahaca fresca, una de las hierbas aromáticas para cultivar en casa

Separar cada hierba en su propio recipiente también resuelve un problema práctico: el peso. Vivo de alquiler en un tercer piso, y cargar el balcón con macetones grandes de barro no es buena idea si no quieres que la estructura se queje con cada ráfaga de viento. Las macetas de barro que uso las he ido comprando sueltas en los puestos del Mercat de Sant Antoni, según se rompían o hacían falta más, nunca de golpe. Las macetas individuales, además de más baratas de mover, aguantan mejor cada ráfaga — la del romero puede quedarse donde está mientras la del perejil se cambia de sitio las tardes en que el Garbí decide que mi terraza es su pista de baile. Si el viento es un problema serio en tu balcón, este artículo sobre plantas resistentes al viento en balcones altos para un huerto urbano tiene opciones que van más allá de las aromáticas.

La luz que necesitas si tu balcón no mira al sur

Mi terraza en Barcelona mira al norte, así que la luz que recibo es indirecta la mayor parte del año, y esto cambia por completo qué aromáticas van a prosperar. El romero (Rosmarinus officinalis) y el tomillo son mediterráneos de pura cepa: piden algo cercano a seis horas de sol directo, y si no las tienen, crecen desganadas y con poco aroma. Cuando mi balcón no llega a esas horas, las muevo un par de veces al día siguiendo la franja de sol que se desplaza a lo largo de la tarde — no es elegante, pero funciona.

Para quien tiene todavía menos sol, la menta, el perejil y el cebollino aguantan bien la sombra parcial y hasta agradecen no cocerse en agosto. Ya escribí en otro artículo sobre qué plantas van mejor en balcones con poca luz en pisos del Eixample, así que aquí solo diré que las aromáticas de hoja blanda suelen ser más flexibles con la exposición que las leñosas.

Sustrato y drenaje: la diferencia entre sobrevivir y pudrirse

Sustrato orgánico con perlita para el drenaje en macetas pequeñas de hierbas aromáticas

El sustrato importa tanto como la luz, y aquí es donde más gente falla sin darse cuenta. Busco algo que drene rápido — con perlita mezclada, no solo tierra compacta — porque el agua estancada ahoga las raíces antes de que lo notes por fuera. El pH que mejor funciona para la mayoría de aromáticas de cocina ronda el 6.5, ese punto donde la planta absorbe nutrientes sin esfuerzo. Y los agujeros de drenaje en la base no son opcionales: por bueno que sea el sustrato, sin ellos da igual.

Los errores de sustrato en maceta no son exclusivos de las aromáticas. Con los tomates en pisos pasa algo parecido, y esa es harina de otro costal. Arnau, un lector habitual que lleva meses escribiéndome en los comentarios sobre si el sistema hidropónico que compró es una estafa, me preguntó hace poco justo por esto, y como casi siempre, se lo tomó con calma cuando le confirmé que el problema probablemente era el aparato y no él — a estas alturas ya se le da bien aceptar que algo no funcione. Yo misma pasé una temporada con hidroponía antes de rendirme casi del todo a la tierra, y hay bastante diferencia entre unos sistemas y otros, aunque esa comparación la dejo para otro día.

Si prefieres arrancar desde semilla en vez de esqueje, un semillero reciclado funciona igual de bien con aromáticas que con cualquier otra hortaliza. Y sobre juntar varias hierbas en la misma maceta pensando que se van a llevar bien entre ellas: es tentador por ahorrar espacio, pero cada una pide un ritmo de riego tan distinto que casi siempre alguna se queda corta o se ahoga, así que prefiero macetas separadas antes que arriesgarme a perderlas todas.

Ese fertilizante universal que casi me costó las raíces

Macetas individuales de romero y menta, hierbas aromáticas separadas en un estante de metal

No todo lo que pruebo funciona, y esto es de las veces que peor salió. Un vídeo de YouTube recomendaba un fertilizante universal para todo tipo de plantas de interior y exterior, así que lo apliqué sin pensarlo mucho en una tanda entera de macetas — albahaca, perejil, tomillo, todo junto. A los pocos días las hojas empezaron a quemarse por los bordes, y cuando saqué una de las plantas para revisar, las raíces estaban oscuras y quebradizas en vez de blancas y flexibles. El fertilizante era demasiado fuerte para lo que esas macetas pequeñas podían absorber sin diluirlo mucho más o espaciar bastante más las aplicaciones.

Desde entonces diluyo cualquier fertilizante bastante más de lo que indica la etiqueta cuando se trata de macetas pequeñas, y prefiero aplicarlo con menos frecuencia pero de forma constante antes que dar un empujón fuerte y esperar semanas. Sobre qué abono orgánico funciona mejor para huertos urbanos con poco espacio ya hay bastante escrito por otro lado, así que aquí me quedo solo con la lección de la dosis.

Cómo sé si una hierba va a aguantar el verano

La señal que más me fío ahora es la raíz, no la hoja. Hace unos días levanté el kokedama que tengo colgado cerca de la puerta y vi un puñado de raíces finísimas, casi como hilos de coser, asomando por la parte de abajo — señal de que necesitaba más espacio del que le estaba dando. Con las aromáticas en maceta pasa algo parecido: si al regar el agua tarda mucho en salir por los agujeros de drenaje, o si la planta deja de crecer aunque tenga luz y agua de sobra, casi siempre es la raíz pidiendo un tiesto más grande, no más fertilizante ni más sol.

Podar también entra en esa lectura, aunque ya dediqué un artículo entero solo a cómo podar hierbas aromáticas en maceta para que no se mueran, así que no lo repito aquí. Lo mismo con las plagas urbanas de balcón sombrío — cuando algo empieza a comerse las hojas o aparecen manchas raras conviene mirarlo con calma en vez de asumir que es hongo o bicho a la primera. Y si te vas unos días y te preocupa el riego, hay soluciones más baratas de lo que parece para que las macetas aguanten sin ti, aunque esa lista también la dejo para su propio rincón del blog. Lo que sí puedo decir es que el musgo del kokedama, fibroso y todavía húmedo entre los dedos cuando lo reviso, me recuerda cada vez que las raíces necesitan que las mire de cerca, no solo que las riegue.

Cuando las manchas en las hojas no se van solas, lo que a mí me funcionó fue lo que cuento en cómo eliminar los hongos en las hojas de las plantas de mi balcón norte, que es bastante casero. Y para que la tierra no se quede agotada entre trasplantes, de vez en cuando recurro a usar humus de lombriz en macetas, que noto que las aromáticas agradecen bastante.

Pequeño huerto urbano de hierbas aromáticas en macetas, visto desde la ventana de la cocina

Si tuviera que quedarme con una sola idea de todo esto, sería que cada hierba aromática en maceta pequeña pide su propio tiesto, su propio ritmo de riego y su propia ración de sol, y que mezclar por ahorrar espacio casi siempre sale más caro a la larga. No hace falta un huerto grande ni mucha teoría — hace falta mirar la raíz antes que la hoja, diluir antes que empapar, y aceptar que en un balcón que no mira al sur, algunas aromáticas van a necesitar que las persigas por la terraza buscando el sol de la tarde.

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